1. ORIGEN.
El plátano tiene su origen probablemente en la región
indomalaya donde han sido cultivados desde hace miles de años. Desde Indonesia
se propagó hacia el sur y el oeste, alcanzando Hawaii y la Polinesia. Los
comerciantes europeos llevaron noticias del árbol a Europa alrededor del siglo
III a. C., aunque no fue introducido hasta el siglo X. De las
plantaciones de África Occidental los colonizadores portugueses lo llevarían a
Sudamérica en el siglo XVI, concretamente a Santo Domingo.
2. MORFOLOGÍA Y TAXONOMÍA.
Familia: Musaceae.
Especie: Musa x paradisiaca L.
Especie: Musa x paradisiaca L.
Planta: herbácea perenne gigante, con rizoma
corto y tallo aparente, que resulta de la unión de las vainas foliares, cónico
y de 3,5-7,5 m
de altura, terminado en una corona de hojas.
Rizoma o bulbo: tallo subterráneo con numerosos
puntos de crecimiento (meristemos) que dan origen a pseudotallos, raíces y
yemas vegetativas.
Sistema radicular: posee raíces superficiales que se
distribuyen en una capa de 30-40
cm , concentrándose la mayor parte de ellas en los 15-20 cm . Las raíces son de
color blanco, tiernas cuando emergen y amarillentas y duras posteriormente. Su
diámetro oscila entre 5 y 8 mm
y su longitud puede alcanzar los 2,5-3 m en crecimiento lateral y hasta 1,5 m en profundidad. El
poder de penetración de las raíces es débil, por lo que la distribución
radicular está relacionada con la textura y estructura del suelo.
Tallo: el verdadero tallo es un rizoma
grande, almidonoso, subterráneo, que está coronado con yemas, las cuales se
desarrollan una vez que la planta ha florecido y fructificado. A medida
que cada chupón del rizoma alcanza la madurez, su yema terminal se convierte en
una inflorescencia al ser empujada hacia arriba desde el interior del suelo por
el alargamiento del tallo, hasta que emerge arriba del pseudotallo.
Hojas: se originan en el punto central de
crecimiento o meristemo terminal, situado en la parte superior del rizoma. Al
principio, se observa la formación del pecíolo y la nervadura central terminada
en filamento, lo que será la vaina posteriormente. La parte de la nervadura se
alarga y el borde izquierdo comienza a cubrir el derecho, creciendo en altura y
formando los semilimbos. La hoja se forma en el interior del pseudotallo y
emerge enrollada en forma de cigarro. Son hojas grandes, verdes y dispuestas en
forma de espiral, de 2-4 m
de largo y hasta 1,5 m
de ancho, con un peciolo de 1 m
o más de longitud y un limbo elíptico alargado, ligeramente decurrente hacia el
peciolo, un poco ondulado y glabro. Cuando son viejas se rompen fácilmente de
forma transversal por el azote del viento. De la corona de hojas sale,
durante la floración, un escapo pubescente de 5-6 cm de diámetro, terminado
por un racimo colgante de 1-2 m
de largo. Éste lleva una veintena de brácteas ovales alargadas, agudas, de
color rojo púrpura, cubiertas de un polvillo blanco harinoso. De las axilas de
estas brácteas nacen a su vez las flores.
Flores: flores amarillentas, irregulares y
con seis estambres, de los cuales uno es estéril, reducido a estaminodio
petaloideo. El gineceo tiene tres pistilos, con ovario ínfero. El conjunto de
la inflorescencia constituye el “régimen” de la platanera. Cada grupo de flores
reunidas en cada bráctea forma una reunión de frutos llamada “mano”, que
contiene de 3 a
20 frutos. Un régimen no puede llevar más de 4 manos, excepto en las variedades
muy fructíferas, que pueden contar con 12-14.
Fruto: baya oblonga. Durante el desarrollo
del fruto éstos se doblan geotrópicamente, según el peso de este, determinando
esta reacción la forma del racimo. Los plátanos son polimórficos, pudiendo
contener de 5-20 manos, cada una con 2-20 frutos, siendo su color amarillo
verdoso, amarillo, amarillo-rojizo o rojo. Los plátanos comestibles son de
partenocarpia vegetativa, o sea, desarrollan una masa de pulpa comestible sin
ser necesaria la polinización. Los óvulos se atrofian pronto, pero pueden
reconocerse en la pulpa comestible. La partenocarpia y la esterilidad son mecanismos
diferentes, debido a cambios genéticos, que cuando menos son parcialmente
independientes. La mayoría de los frutos de la familia de las Musáceas comestibles son estériles, debido a un
complejo de causas, entre otras, a genes específicos de esterilidad femenina,
triploidía y cambios estructurales cromosómicos, en distintos grados.
3. IMPORTANCIA ECONÓMICA Y
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA.
El plátano es la fruta tropical más cultivada y una de las
cuatro más importantes en términos globales, sólo por detrás de los cítricos,
la uva y la manzana. Los países latinoamericanos y del Caribe producen el
grueso de los plátanos que entran en el comercio internacional, a pesar de que
los principales productores son India y China, siendo el principal cultivo de
las regiones húmedas y cálidas del sudoeste asiático. Los principales
importadores son Europa, EE.UU., Japón y Canadá. Los consumidores del norte lo
aprecian sólo como un postre, pero constituye una parte esencial de la dieta
diaria para los habitantes de más de cien países tropicales y subtropicales.
El plátano es uno de los cultivos más importante del
mundo, después del arroz, el trigo y el maíz. Además de ser considerado un
producto básico y de exportación, constituye una importante fuente de empleo e
ingresos en numerosos países en desarrollo.
4. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS.
4.1. Clima.
El banano exige un clima cálido y una constante humedad en
el aire. Necesita una temperatura media de 26-27 ºC , con lluvias
prolongadas y regularmente distribuidas. Estas condiciones se cumplen en la
latitud 30 a
31º norte o sur y de los 1 a
los 2 m de
altitud. Son preferibles las llanuras húmedas próximas al mar, resguardadas de
los vientos y regables. El crecimiento se detiene a temperaturas inferiores a 18 ºC , produciéndose daños a
temperaturas menores de 13 ºC
y mayores de 45 ºC .
En la cuenca Mediterránea es posible su cultivo, aunque no
para producir frutas selectas, en las localidades donde la temperatura media
anual oscila entre los 14 y 20
ºC y donde las temperaturas invernales no descienden por
debajo de 2 ºC .
En condiciones tropicales, la luz, no tiene tanto efecto
en el desarrollo de la planta como en condiciones subtropicales, aunque al
disminuir la intensidad de luz, el ciclo vegetativo se alarga. El desarrollo de
los hijuelos también está influenciado por la luz en cantidad e intensidad.
La pluviosidad necesaria varía de 120 a 150 mm de precipitaciones
mensuales o 44 mm
semanales. La carencia de agua en cualquier momento puede causar la reducción
en el número y tamaño de los frutos y en el rendimiento final de la cosecha.
Los efectos del viento pueden variar, desde provocar una
transpiración anormal debido a la reapertura de los estomas hasta la laceración
de la lámina foliar, siendo el daño más generalizado, provocando unas pérdidas
en el rendimiento de hasta un 20%. Los vientos muy fuertes rompen los peciolos
de las hojas, quiebran los pseudotallos o arrancan las plantas enteras
inclusive.
4.2. Suelos.
Los suelos aptos para el desarrollo del cultivo del banano
son aquellos que presentan una textura franco arenosa, franco arcillosa, franco
arcillo limosa y franco limosa, debiendo ser, además, fértiles, permeables,
profundos (1,2-1,5 m ),
bien drenados y ricos especialmente en materias nitrogenadas. El cultivo del
banano prefiere, sin embargo, suelos ricos en potasio, arcillo-silíceos,
calizos, o los obtenidos por la roturación de los bosques, susceptibles de
riego en verano, pero que no retengan agua en invierno.
La platanera tiene una gran tolerancia a la acidez del
suelo, oscilando el pH entre 4,5-8, siendo el óptimo 6,5. Por otra parte, los
plátanos se desarrollan mejor en suelos planos, con pendientes del 0-1%.
5. PROPAGACIÓN.
La platanera es incapaz de producir semillas viables por
lo que solo es posible su reproducción y perpetuación a través de la
propagación vegetativa o asexual. Por tanto, las "semillas"
utilizadas para la siembra corresponden a partes vegetativas tales como retoños
y cormos o hijos que, una vez separados de la planta madre, pueden realizar su
ciclo de crecimiento y producción.
Lo más recomendable es que el agricultor seleccione el
material de siembra a partir de plantas madres vigorosas, sin signos visuales
de ataques de plagas y enfermedades, realizando limpieza y desinfección del
mismo. Los hijos seleccionados deben ser tipo espada, evitando el uso de
aquellos catalogados como orejones o de agua, ya que han perdido su vitalidad
por desequilibrios nutricionales o estrés hídrico.
Existen diversos métodos y formas de propagación:
- Propagación tradicional: es el
sistema de propagación más antiguo y hace uso de hijos o retoños. Se caracteriza
por la escasa o nula aplicación de prácticas culturales básicas, de manera que
las plantas se encuentran bajo libre crecimiento, lo que provoca un alto índice
de competencia entre ellas. El material de propagación usado en este sistema
proviene generalmente de la misma plantación, siendo la eficiencia del mismo
baja, existiendo, además, riesgo de diseminación de plagas y enfermedades.
- Propagación por división de cormos: puede ser aplicada a cormos
procedentes de plantas jóvenes o recién cosechadas. Para su aplicación es
necesario ubicar e identificar las yemas presentes en el cormo, lo que hace que
el sistema sea altamente eficiente. Las principales etapas para su aplicación
son las siguientes:
- Selección del
material: se recomienda el uso de cormos aparentemente sanos y vigorosos.
El número de plantas a generar dependerá del tamaño del mismo, por lo que
los cormos pequeños no son recomendables.
- Limpieza y lavado: a los cormos seleccionados se les eliminan los restos de tierra,
las raíces, aquellas partes que se encuentren afectadas por diversos daños
y la parte aérea.
- Desinfección: se prepara una solución de agua y cloro a razón de 5 mL · L-1 de agua, en la cual se sumergen
los cormos durante tres minutos para su desinfección.
- Exposición de las
yemas: se corta la base de la hoja más externa hasta llegar a la
siguiente, quedando expuesta una yema lateral en un punto en forma de
"V" formado por la intercepción de las bases de las hojas.
- Corte: una vez descubiertas todas las yemas posibles en el cormo, se
procede a realizar cortes en secciones, tratando en lo posible de dejar en
cada sección una yema visible.
- Siembra: se realiza en
canteros previamente preparados o directamente en bolsas de plástico
tratando que la yema se encuentre cubierta por tierra o por el sustrato y
cercana a la superficie.
- Propagación por división de brotes: se
utilizan cormos provenientes de plantas jóvenes o recién cosechadas. El cormo
se divide en 4-8 porciones (cada porción debe tener al menos una yema), que son
sembradas en canteros, los cuales deberán emitir nuevos brotes. En ese momento,
estos brotes son divididos cada uno en cuatro partes, que son tratados y
sembrados exactamente como el conjunto del cormo original. En muchos casos,
algunos de estos brotes divididos producen meristemos múltiples, que pueden ser
separados y sembrados. A través de este sistema se pueden obtener más de 500
retoños de un solo cormo en un periodo de ocho meses.
- Propagación por ruptura y
eliminación de la yema central: consiste en eliminar la yema apical
con el fin de "romper" la dominancia apical para inducir la
activación de las yemas laterales y producir mayor número de hijos por cormo,
tanto en plantas cosechadas como en plantas jóvenes. El número de hijos
generados dependerá de varios factores como el tipo de clon, las condiciones
fisiológicas de la planta y las condiciones climáticas.
- Propagación a través del uso de
hijuelos o cormitos: el peso
no debe ser menor de 150 g
y se recomienda pelarlos antes de la siembra con cuidado de remover solo las
raíces y la capa superficial de la corteza para mantener la conformación
original del mismo. El momento de llevarlas a campo estará determinado por la
presencia de cuatro hojas verdaderas y una altura de 20 a 25 cm .
- Propagación a través de "vitroplantas": tiene la capacidad de generar gran
cantidad de plantas para la siembra a medio plazo, en estado fitosanitario
relativamente óptimo. A partir de un ápice es posible lograr en un año,
centenares de plantas libres de nematodos, hongos, y de algunos virus y
bacterias. A nivel comercial, se basa en el uso exclusivo del meristemo o yema
central para la propagación in vitro.
- Propagación y producción simultánea
(PPS): tiene
como funciones básicas la propagación de materiales de musáceas y la producción
de frutos simultáneamente. Se basa en el establecimiento de un plantel de
plantas madres provenientes de cultivo in vitro, en el manejo de una alta
densidad de siembra, donde la mitad de la población es destinada para el
establecimiento del cultivo y la otra para la producción de
"semillas" y en la inducción de brotes laterales con ablación de la
yema central.
6. MATERIAL VEGETAL.
El banano agrupa un gran número de plantas herbáceas del
género Musa, tanto
cultivares genéticamente puros de las especies Musa acuminata y Musa balbisiana como híbridos obtenidos a partir estas
especies silvestres.
6.1. Variedades.
La mayoría de las variedades de plátano proceden
exclusivamente de Musa acuminata.
Entre las más importantes, destacan:
-Pisang Jari Buaya: es un diploide natural cuya
característica más importante es su alta resistencia a nematodos. Esta
condición la hace muy valiosa en los programas de mejoramiento genético en los
que se desean incorporar resistencia a esta plaga.
-Gros Michel: tiene unas extraordinarias cualidades
en cuanto a manejo y a conservación. Es una variedad grande y robusta cuyo
pseudotallo tiene una longitud de 6-8
m de coloración verde claro con tonos rosas en algunas
partes. Su peciolo posee en la base manchas de color marrón oscuro y los limbos
son verdes de 4 m
de largo por 1 m
de ancho. Los racimos son alargados de forma cilíndrica con 10 a 14 manos promedio. Los
frutos de la fila interna se muestran erectos pues su curva se encuentra en el
pedúnculo y en la parte basal del fruto. El ápice tiene forma de cuello de
botella y el pedúnculo es más corto y robusto. La maduración es regular y
homogénea y es muy susceptible a enfermedades como el mal de Panamá, por lo que
hoy casi ha desaparecido.
-Lacatan: se caracteriza por un crecimiento muy
rápido, ya que fructifica en menos de 10 meses. Alcanza alturas de 4-6 m con racimos largos de forma
cilíndrica y frutos curvados en su parte apical. Los pedúnculos son largos y
frágiles, el fruto es muy sensible a parasitosis postcosecha y la maduración es
delicada, siendo su fruto menos atractivo.
-Sucrier: es un ejemplar diploide, con
pseudotallo oscuro, de tono amarillento y apenas cerúleo, que produce racimos
pequeños, de frutos de piel delgada y sumamente dulces.
-Dedo de Dama o Guineo Blanco: es un banano de tronco delgado y
fuerte sistema radicular, que produce racimos de entre 10 y 14 manos de 12 a 20 frutos. Es resistente
a la sequía y a la enfermedad de Panamá, pero susceptible a la sigatoka.
- Cavendish: se desarrolla en numerosas variedades:
- Cavendish Enano: porte grande, con
las hojas anchas, tolerante al viento y a la sequía y que produce frutos
medianos de buena calidad pero propensos a daños durante el transporte por
la delgadez de su cáscara. Tiene la peculiaridad de tener flores
masculinas indehiscentes.
- Cavendish Gigante
o Grand Naine: porte medio, su
pseudotallo tiene un moteado de color pardo, las bananas son de mayor
tamaño que el Cavendish Enano, de cáscara más gruesa y sabor menos
intenso.
- Robusta: porte pequeño y resistente al viento.
- Valery: variante de Robusta más resistente a Sigatoka, pero cuyo fruto es
menos firme y ligeramente cerúleo en textura.
-Golden Beauty: tiene la particularidad de su
resistencia a la enfermedad de Panamá y a la Sigatoka. Son
bananos pequeños, con racimos cortos, pero resistentes al transporte y de muy
buen sabor.
-Morado: es resistente a las enfermedades pero
tarda más de 18 meses en fructificar. Es un banano de gran porte, con hojas y
tallos de color morado intenso. Produce racimos compactos de unos 100 frutos de
sabor intenso, tamaño medio y cuya coloración vira a naranja a medida que
madura.
De origen exclusivamente de Musa balbisiana la variedades más importantes son:
-Maricongo: porte
grande con fruta muy angulosa y de buen tamaño.
-Saba:
es de menor calidad culinaria pero inmune a la Sigatoka negra.
Finalmente, existen cultivares híbridos dipolides,
triploides y tetraploides, de los cuales podemos destacar:
-Burro u Orinoco: planta alta, resistente, de pocos
frutos largos y muy gruesos, con la pulpa ligeramente rosácea y comestible en
crudo, aunque cocida es excelente.
-Francés: banano grande, vigoroso, con las
flores masculinas indehiscentes.
-Laknau: híbrido triploide que se usa como
material base para cruzamientos experimentales debido a que produce flores
fértiles.
-Macho: bananos muy resistentes que producen
poca fruta, comestible en crudo pero de sabor mucho más agradable tras la
cocción.
-Manzana: banano muy grande, con sólo una
docena de manos por racimo y 16-18 frutas por mano, muy resistente a la Sigatoka pero susceptible
a la enfermedad de Panamá. El fruto es muy fragante y ligeramente astringente
antes de madurar aunque muy sabroso.
-Mysore: vigoroso, resistente a la sequía,
inmune a la enfermedad de Panamá y poco susceptible a la Sigatoka. Produce
racimos compactos de bananas de piel delgada y color amarillo brillante con
sabor subácido.
-Cenizo: extremadamente alto, con un tallo
floral elongado y pocas manos por racimo. Produce frutos angulosos, muy
grandes, de piel cenicienta y pulpa muy blanca y con una alta concentración de
azúcar.
-Chato o Bluggoe: resistente a las enfermedades,
produce racimos de frutos de gran tamaño, distintivos por su estructura
abierta.
-Pelipita: resistente a la Sigatoka negra, sus
frutos tienen un sabor poco intenso.
-Tiparot: tetraploide desarrollado por su
resistencia a las enfermedades, pero poco productivo.
-Dominico: híbrido caracterizado por su sabor dulce,
aunque los dedos son cortos, delgados y rectos. El racimo se caracteriza
por la presencia de la inflorescencia masculina.
-FHIA 21: tetraploide caracterizado por ser de
porte mediano, con tallo de color verde y franjas rosado-amarillentas, hojas
verdes y ligeramente duras y de un racimo largo con un promedio de 80 dedos.
7. MEJORA GENÉTICA.
El objetivo general de un programa de mejora genética de
banano es el desarrollo de híbridos resistentes a las principales plagas y
enfermedades. También se intenta que las variedades mejoradas tengan la
habilidad de prosperar bajo condiciones de crecimiento adversas. De esta forma
se reduce la dependencia del cultivo a los fertilizantes y se contribuye al
desarrollo sostenible de la producción y productividad.
Durante los últimos 25 años se han llevado a cabo gran
cantidad de investigaciones, con la intención de establecer variedades cuyo
sabor y cualidad de conservación puedan igualar a las de Gros Michel. Mientras
se sigue investigando para encontrar un sustituto aceptable de esta variedad,
muchos productores de Brasil, Fiji e India están cultivando la variedad
Lacatan, la cual se siembra principalmente en las Islas Canarias con fines de
exportación.
Los estudios citológicos han mostrado que el plátano está
constituido por 11 cromosomas con un total de 500 a 600 millones de pares
de bases, tratándose de uno de los genomas más pequeños de todas las plantas, y
que la mayoría de las variedades cultivadas son triploides. Por tanto, sólo un
pequeño porcentaje de los óvulos producidos por las flores de las variedades
triploides son capaces de ser fertilizados. Si las flores se polinizan con
polen procedente de una especie o variedad diploide, la descendencia resultante
será principalmente tetraploide.
La comparación de los genomas de las variedades asiáticas
silvestres con las de los cultivares africanos, proporcionará un aspecto poco
común acerca de los efectos en cuanto a los agentes de las enfermedades sobre
la evolución del genoma.
8. PARTICULARIDADES DEL CULTIVO.
8.1. Selección del terreno.
Es uno de los factores de mayor importancia al establecer
el cultivo, ya que está relacionado con la vida útil y calidad de la
plantación, con la posibilidad de mecanización de ciertas labores, facilidad de
cosecha y manejo de problemas fitosanitarios. Por tanto, el cultivo debe estar
cerca de fuentes de agua, debe contar con vías de acceso y debe tener buenos
drenajes o posibilidad de realizarlos.
8.2. Preparación del terreno.
La preparación del terreno para la siembra depende de la
procedencia del lote de siembra y de las propiedades físicas del suelo tales
como textura, estructura y topografía del terreno. Esta debe involucrar unas
labores de arado y rastra mínimas de manera que se evite disturbar el suelo y
no se predisponga a las plantas al volcamiento.
8.3. Distribución de canales y
drenajes.
Se realiza la distribución de los canales de riego así
como la ubicación de compuertas y tomas de agua.
Los drenajes se deben realizar en regiones húmedas, donde
la precipitación anual es alta y los suelos son planos o ligeramente ondulados.
Su objetivo es la evacuación del exceso de agua que se encuentre bien sea en la
superficie del suelo o a mayor profundidad, propiciando así buenas condiciones
de aireación en la zona radicular. Podemos distinguir:
- Canales primarios:
tienen como función recoger y evacuar rápidamente las aguas provenientes
de los canales secundarios y terciarios. Para su construcción o adecuación
se puede aprovechar la mayor depresión del terreno, ríos, caños y
quebradas.
- Canales
secundarios: constituyen la base del sistema de drenajes. Su profundidad y
frecuencia están determinados por la topografía y el nivel freático de los
suelos.
- Canales
terciarios: depositan sus aguas en los canales secundarios. Sirven para
mantener el nivel freático a una profundidad adecuada para las raíces,
evacuan rápidamente las aguas superficiales evitando encharcamientos.
- Canales
cuaternarios o Sangrías: Se construyen en áreas pequeñas donde se producen
encharcamientos para evacuar el agua superficial.
La profundidad de los canales de drenaje está determinada
por las propiedades físicas del suelo y la intensidad y frecuencias de las
lluvias, pero en general tienen una profundidad de 1,20 y 1,50 m .
8.4. Siembra.
El rendimiento del cultivo de banano depende de la
selección de una densidad de población adecuada para la región en cuestión,
teniendo en cuenta para decidir sobre la misma parámetros tales como variedad,
precipitación, propiedades físicas y químicas del suelo y sistema de deshijado.
La selección de la semilla para siembra se realiza
utilizando aquellas cepas o semillas procedentes de semilleros de plantaciones
sanas, pudiendo utilizarse como material de propagación cepas de plantas
maduras, cepas de plantas no maduras (esta es la mejor para plantarla) y cepas
de hijos de espada. Todas ellas deben sanearse eliminando las raíces viejas y
desinfectarse posteriormente.
Una vez elegida la semilla se procede a la apertura y
preparación de los hoyos, cuyo tamaño dependerá del tamaño de la misma. En
general, se recomiendan huecos de 0,30-0,40 x 0,30-0,40 x 0,30-0,40 m . Es conveniente
agregar 2-3 kg
de abono orgánico en el fondo del hoyo para mejorar el desarrollo de las
raíces. Posteriormente, se procede a la colocación del cormo en el hueco y se
tapa con el resto de suelo que se sacó de allí. El suelo de relleno se apisona
para evitar que queden cámaras de aire que faciliten pudriciones de las raíces
por encharcamiento.
En general, si se incrementa la densidad de siembra se
eleva el rendimiento bruto, pero disminuye el número de dedos por mano y
racimo, hay un menor peso del racimo y la maduración es más lenta. Por tanto,
una mayor densidad de siembra debe compensarse con una mayor fertilización y,
en general, un mejor manejo.
Una vez realizada la siembra conviene realizar un riego.
En los últimos tiempos, el cultivo del banano se está
instalando también bajo invernadero de plástico o de malla de 6-7 metros de altura. Las
plantaciones modernas se realizan con amplios pasillos, que facilitan la
mecanización, y permiten lograr densidades de 2.000-2.400 plantas · ha-1.
8.5. Control de malas hierbas.
En los platanares el control de las malas hierbas resulta
un grave problema. Dado que el sistema radical de la platanera es superficial,
es importante reducir la competencia con las malas hierbas por el agua, la luz
y los nutrientes. Además, muchas de estas plantas son hospedadoras de
enfermedades e insectos plaga.
El manejo de malas hierbas debe realizarse mediante la
integración de métodos culturales, mecánicos y químicos y su efectividad
dependerá de la oportunidad y eficiencia con que se realicen.
El control manual es la forma tradicional de controlar las
malas hierbas aunque requiere mucha mano de obra y presenta elevados costes.
Presenta el inconveniente, además, que en climas lluviosos las malezas se
recuperan rápidamente. Consiste en la utilización de herramientas como el
machete y la rula para eliminar las malas hierbas. Se recomienda durante el
establecimiento del cultivo ya que permite un control de malezas selectivo sin
causar perjuicios a las plantas.
También es posible realizar un control cultura, el cual
consiste en proporcionar a la planta todas las ventajas para que se desarrolle
rápida y uniformemente. Por ello, involucra aspectos tales como la obtención de
semillas de buena calidad, fertilización, distancias de siembra y el uso de
coberturas.
Finalmente, para la lucha química se utilizan herbicidas
de contacto contra gramíneas y herbicidas sistémicos.
8.6. Fertilización.
Las primeras fases de crecimiento de las plantas son
decisivas para el desarrollo futuro, por tanto es recomendable en el momento de
la siembra utilizar un fertilizante rico en fósforo. Cuando no se haya
realizado abonado inicial, la primera fertilización tendrá lugar cuando la
planta tenga entre 3 y 5 semanas, recomendándose abonar al pie en vez de distribuir
el abono por todo el terreno, ya que esta planta extiende poco las raíces.
En condiciones tropicales, los compuestos nitrogenados se
lavan rápidamente, por tanto se recomienda fraccionar la aplicación de este
elemento a lo largo del ciclo vegetativo.
A los dos meses, es recomendable aportar urea o nitrato
amónico, repitiendo el tratamiento a los 3 y 4 meses. Al quinto mes se debe
realizar una aplicación de un fertilizante rico en potasio, por ser uno de los
elementos más importantes para la fructificación del cultivo.
En plantaciones adultas, se seguirá empleando una fórmula
rica en potasio (500 g
de sulfato o cloruro potásico), distribuida en el mayor número de aplicaciones
anuales, sobre todo en suelos ácidos. Se tendrá en cuenta el análisis de suelo
para determinar con mayor exactitud las condiciones actuales de fertilidad del
mismo y elaborar un adecuado programa de fertilización.
El uso de abonado orgánico es adecuado en este cultivo no
sólo porque mejora las condiciones físicas del suelo, sino porque aporta
elementos nutritivos. Entre los efectos favorables del uso de materia orgánica,
está el mejoramiento de la estructura del suelo, un mayor ligamiento de las
partículas del suelo y el aumento de la capacidad de intercambio.
8.7. Riego.
El plátano requiere grandes cantidades de agua y es muy
sensible a la sequía, ya que ésta dificulta la salida de las inflorescencias
dando como resultado, racimos torcidos y estrenudos muy cortos en el raquis que
impiden el enderezamiento de los frutos. La sequía, también produce obstrucción
foliar, provocando problemas en el desarrollo de las hojas.
Una humedad apropiada del suelo es esencial para obtener
buenas producciones, particularmente durante los meses secos del año, en los
que se debe asegurar un riego adecuado. Sin embargo, debe tenerse precaución y
no regar en exceso, ya que el plátano es extremadamente susceptible al daño
provocado por las inundaciones y a suelos continuamente húmedos o con un
drenaje inadecuado.
Los sistemas de riego más empleados son el riego por goteo
y por aspersión. En verano, las necesidades hídricas alcanzan aproximadamente
unos 100 m3 de agua
por semana y por hectárea y en otoño la mitad. En enero no se riega y en
febrero, una sola vez. Los riegos se reducen cuando los frutos están próximos a
la madurez.
Por otro lado, la platanera sólo puede aprovechar el agua
del suelo cuando tiene a su disposición suficiente cantidad de aire, por lo
tanto, la cantidad de agua y de aire en el suelo deben estar en cierto
equilibrio para obtener un alto rendimiento en el cultivo.
Como se ha comentado, el drenaje es una de las prácticas
más importantes del cultivo. Un buen sistema de drenaje aumenta la producción y
la disminución de la incidencia de plagas y enfermedades. Se recomienda
realizar el drenaje, cuando la capa de agua esté a menos de 40-60 cm de la superficie,
aunque sea temporalmente.
8.8. Deshijado.
El deshijado es una práctica cultural que tiene por objeto
obtener una densidad adecuada por unidad de superficie, mantener un
espaciamiento uniforme entre plantas, regular el número de hijos por unidad de
producción y seleccionar los mejores hijos. Con un deshijado constante y
eficiente se obtiene mayor producción y distribuida ésta durante todo el año.
En una planta de banano hay tres clases de hijos:
-Hijos de espada o puyones: nacen profundos y alejados de la base
de la planta madre, creciendo fuertes y vigorosos. El follaje termina en punta,
de ahí su nombre y es el mejor ubicado.
-Hijos de agua: desarrollan hojas anchas a muy
temprana edad debido a deficiencias nutricionales. Siempre deben ser eliminados
y se utilizan cuando hay un solo hijo de espada.
-Rebrotes: son los hijos que vuelven a brotar
después de haber sido cortados. También desarrollan hojas anchas prematuramente
y se diferencian de los anteriores en que se puede apreciar en ellos la
cicatriz donde se realizó el corte. La rapidez de crecimiento de esto rebrotes
decide la frecuencia de los deshijados.
Cuando se realiza él deshijado los cortes deben realizarse
de forma que se elimine la yema de crecimiento de hijo, evitando, de esta
forma, el rebrote. El corte se dirige de adentro hacia afuera para no herir a
la madre y posteriormente se procede a cubrir la parte cortada.
8.9. Deshojado.
Consiste en la eliminación y limpieza de hojas secas o
dobladas en la base de los racimos que estén interfiriendo en su desarrollo con
el fin de obtener una mejor exposición de los racimos a la luz, el aire y el
calor. Para mantener una superficie asimilatoria adecuada se deben dejar entre
8 y 9 hojas por planta.
El corte debe realizarse lo más cerca posible de la base
de la hoja. Si en parte de una hoja joven y sana interfiere un racimo puede
eliminarse esa parte rasgándola o cortándola, dejando el resto para que cumpla
su función.
En general, se recomienda deshojar cada 15-21 días,
aumentado la frecuencia cuando la infección de sigatoka es grave.
8.10. Apuntalado.
El apuntalado se hace necesario en todas aquellas plantas
con racimo para evitar su caída ocasionando pérdida de fruta. Algunos de los
materiales que se utilizan para el apuntalado son la caña de bambú, caña brava,
pambil, alambre, piola de yute y piola de plástico o nylon. Los más
generalizados son la caña de bambú y la caña brava, utilizándose dos palancas o
cuajes según la variedad cultiva colocados en forma de tijera con el vértice
hacia arriba, en posición tal que no tope con el racimo.
8.11. Enfundado.
Consiste en proteger el racimo con una funda de
polietileno perforada de dimensiones convenientes. Se ha llegado a comprobar
que la fruta enfundada tiene un 10% más de peso, estando además ésta libre de
la incidencia de daños causados por insectos, hojas y productos químicos,
presentando un aspecto limpio y de excelente calidad.
La época más adecuada para realizar el enfunde es cuando
se produce la caída de la tercera bráctea de la inflorescencia y queda abierta
la correspondiente mano.
8.12. Desmane.
Consiste en eliminar ocasionalmente la última mano o falsa
mano y una o las dos siguientes que se estime que no llegarán a adquirir el
tamaño mínimo requerido, favoreciendo al desarrollo de las restantes.
Se realiza cuando los frutos están colocados en dirección
hacia abajo, sin usar herramienta alguna, simplemente con la mano.
9. PLAGAS Y ENFERMEDADES.
9.1. Plagas.
Thrips (Hercinothrips
femoralis)
Las características principales de Hercinothrips femoralis son su pico chupador-raspador u sus
alas plumosas y en número de dos pares, de color marrón oscuro. Su tamaño es de
1,5 mm .
Las larvas son de color amarillento translúcido y no son voladoras.
Hercinothrips femoralis ataca directamente al fruto,
produciendo daños que fácilmente se confunden con los de la araña roja. El daño
se inicia en los plátanos con una zona de color plateado, que después pasa a
color pardo-cobrizo y termina en color casi negro.
El daño del thrips se diferencia del de la araña roja, en
que en la primera fase del ataque o zona plateada existen unos puntos negros,
típicos del ataque de thrips; en una fase más avanzada aparecen las zonas de
color cobrizo, debido a la oxidación de la savia que brota por las raspaduras
del insecto.
Sus ataques son más frecuentes en la época otoñal, ya que
condiciones de humedad del 70 % ó 80 % favorecen su desarrollo.
Un momento adecuado para combatir esta plaga es el
comienzo de la primavera, cuando la población de thrips es baja.
Son recomendables las pulverizaciones dirigidas al racimo,
de alguno de los siguientes insecticidas:
-Clorpirifos: 48 %, a 150 cm3/hL.
-Dimetoato 40 %, a 150 cm3/hL.
-Dimetoato 40 %, a 150 cm3/hL.
Cochinilla algodonosa (Dysmicoccus
alazon)
En la antigüedad era la plaga más corriente de las
plataneras, pudiéndose encontrar cochinillas debajo de las vainas foliares en
el falso tallo, junto al nervio central de las hojas por el envés y entre los
dedos del racimo.
La cochinilla es de forma ovalada, su cuerpo está
segmentado y es de color rosado al quitarle la borra algodonosa que la protege.
Normalmente suele salir de sus refugios invernales en
primavera, multiplicándose durante el verano y otoño.
Se recomienda limpiar las hojas secas antes de efectuar el
tratamiento para dejar al descubierto las cochinillas y puedan así ser
fácilmente alcanzadas por el tratamiento.
Un momento adecuado para combatir esta plaga es el
comienzo de la primavera, que es cuando sale de sus refugios invernales.
Para un tratamiento adecuado se puede utilizar uno de los
siguientes productos:
-Clorpirifos 48 %, a 150 cm3/hL.
-Dimetoato 40 %, a 150 cm3/hL.
-Metil-clorpirifos 24 %, a 350 cm3/hL.
-Metil-pirimifos 50 %, a 250 cm3/hL.
-Dimetoato 40 %, a 150 cm3/hL.
-Metil-clorpirifos 24 %, a 350 cm3/hL.
-Metil-pirimifos 50 %, a 250 cm3/hL.
Los aceites minerales no deben emplearse en la platanera
para el control de cochinillas, por el peligro de producir quemaduras.
Ácaros (Tetranychus
telarius y Tetranychus
urticae)
La araña roja suele localizarse en el envés de las hojas a
lo largo del nervio central, cerca del racimo, notándose su presencia por unos
puntitos de color rojo junto con las telas de araña y los huevos. Después pasan
al racimo, causando daños en la fruta con la aparición de zonas de color
blanco-plateado, que poco a poco se van haciendo más oscuros.
El adulto mide unos 0,6 mm , es de forma ovoide y de coloración
rojiza. Se puede observar a simple vista en el envés de las hojas. Las larvas,
que son transparentes, sólo tienen al nacer tres pares de patas. Los huevos son
esféricos, lisos y más o menos transparentes.
Las condiciones ideales para el desarrollo de la araña
roja son temperaturas elevadas y humedad ambiente baja. Por tanto, hay que
vigilar las fincas, principalmente, en primavera y verano. Al llegar las
lluvias y el frío del invierno se detiene su desarrollo, refugiándose para
invernar. Un momento adecuado para combatir esta plaga es al comienzo de la
primavera, cuando los pocos adultos invernantes pasan de las malas hierbas al
envés de las hojas de la platanera, y aún no se ha iniciado la puesta del
verano.
En los primeros tratamientos conviene emplear maquinaria a
presión debiendo mojarse bien el envés de todas las hojas, para que aquellos
sean efectivos. Puede utilizarse también, uno de los siguientes acaricidas a
las dosis que se expresan a continuación:
-Bromopropilato 50 %, a 150 cm3 .
-Dicofol 16 % + tetradifon 6 %, a 200-250 cm3/hL.
-Dicofol 16 % + tetradifon 6 %, a 200-250 cm3/hL.
Taladro o traza (Hieroxestis
subcervinella)
La oruga que ocasiona el daño es de unos 2-2,5 cm de longitud,
estrecha, delgada y con la cabeza marrón brillante, siendo típicas las dos
manchas de color gris oscuro en cada anillo del abdomen. Son orugas
barrenadoras, transparentes y de color blanco sucio.
La “traza” excava unas galerías hasta las primeras “manos”
de los frutos. También se localiza su ataque en la zona de pudrición de la
planta “abuela”, una vez que se ha efectuado el corte de la planta después de
la recolección. Aquí es donde se localizan las puestas de las mariposas que dan
origen a las orugas. También suelen hacer las puestas en la última hoja podrida
del “rolo”, y en la parte inferior del racimo (“platanillo”).
Esta plaga causa sus mayores daños en los meses de octubre
y noviembre. Las máximas capturas de las mariposas se sitúan en agosto y
septiembre.
Un momento adecuado para combatir esta plaga es hacia el
final de la primavera, que es cuando la población de adultos empieza a
ascender.
En cuanto al tratamiento, la primera operación consiste en
limpiar de hojas la parte superior del tallo del racimo y despejar la parte
inferior del mismo (limpieza del “platanillo”) para impedir la llegada de la
“traza” a las últimas manos del racimo. Así la eficacia del tratamiento es
mayor. Por otra parte, como las larvas se refugian en la parte podrida del
“ñame” viejo, es conveniente tratarlo, pudiendo emplearse para ello
insecticidas granulados.
En lo referente a tratamientos fitosanitarios, en general,
debemos evitar pulverizar los racimos jóvenes (menores de dos meses),
especialmente con líquidos emulsionables, por el riesgo de producir quemaduras.
Para que un tratamiento fitosanitario sea lo más eficaz posible se hace
necesario, además de identificar el parásito, conocer su ciclo de vida, para
elegir el momento más oportuno de realizar el tratamiento.
Barrenador de la raíz del plátano (Cosmopolites
sordidus)
En la actualidad se considera una de las plagas más seria
del plátano en la zona del Caribe, sobre todo en las localidades costeras.
El ataque se manifiesta por un alargamiento de las hojas y
una disminución en el tamaño de los frutos, y en general un aspecto enfermizo
de la planta. Si este es severo puede dar lugar a la caída de la planta.
Las medidas preventivas se basan en la aplicación de
buenas medidas sanitarias en el campo, como la limpieza de los tallos y hojas
que se han caído o han sido cosechadas. Además, el material de siembra no debe
estar infectado de barrenadores, por tanto los rizomas se deben inspeccionar
cuidadosamente para comprobar que no haya túneles del barrenador. También como
medida preventiva se recomienda sumergir los rizomas y el extremo basal de los
chupones en una solución desinfectante.
En cuanto al control químico, los barrenadores de la raíz
se controlan por medio de aspersiones o espolvoreos. El tratamiento debe
alcanzar todos los huecos cerca de la base de las hojas viejas y tratar el
suelo en un radio de 0,5 m
alrededor de las plantas. Las áreas infectadas se deben tratar por lo menos una
vez al año, durante la temporada seca.
Nematodos (Pratylenchus,
Helicotylenchus y Meloidogyne)
Se encuentran en una gran variedad de tipos de suelos,
pero los cálidos, poco profundos y bien drenados, proporcionan las condiciones
más favorables para su desarrollo.
Las hembras tienen forma de saco, se fijan a la planta, y
al morir dejan en su interior los huevos. Los nematodos parásitos poseen un
estilete, que clavan en el tejido de la planta, para succionar la savia de la
que se alimenta.
Los huevos eclosionan y dan lugar a una larva que sufrirá
cuatro mudas antes de ser adulto. La duración del ciclo en zonas templadas es
de una o dos generaciones al año, mientras que en climas cálidos puede tener
una generación al mes.
Los daños causados por nematodos se producen en las
raíces, dando lugar a una disminución de la producción. Los daños se
manifiestan en las plantaciones por un amarilleo de las hojas, la muerte de las
ramas bajas, agallas en las raíces y sobreproducción de raicillas.
El nematicida típico del plátano es el dibromo-cloro-propano,
aplicado a dosis de 35-40 L/ha, los tratamientos serán más efectivos en los
meses febrero-marzo y septiembre-octubre.
9.2. Enfermedades.
9.2.1. Mal de panamá o “veta
amarilla”.
Es la enfermedad más grave que ataca a la platanera y está
causada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense. Las principales variedades
comerciales, especialmente “Gros Michel”, son atacadas por Fusarium.
Es fácil de apreciar la enfermedad, pues causa síntomas
llamativos de amarilleo, seca de hojas y muerte de rodales de plantas:
- Parte aérea: el síntoma típico de la enfermedad en
las hojas empieza con un ligero amarilleo en el borde. Posteriormente avanza
hacia el nervio dejando un borde seco de color marrón claro. En otras
ocasiones, sobre todo cuando el síntoma se advierte predominantemente en hojas
viejas, éstas aparecen totalmente amarillas sin desecación. Muchos peciolos
presentan un aspecto muy característico, apreciándose en su parte externa unas
pequeñas manchas alargadas de color púrpura. Cuando se levanta la piel se
observa que la mancha externa corresponde a una necrosis en los vasos, que
generalmente es discontinua. No todas las hojas presentan síntomas, debiéndose
buscar en la cuarta-sexta hoja, contando de fuera a dentro. Otro síntoma claro
de la presencia de la enfermedad es la aparición de unas estrías necróticas en
la cara interna de algunas vainas foliares del falso tallo.
- Falso tallo: cuando
se corta transversalmente el falso tallo, se suelen encontrar coloraciones
amarillas o necróticas en los vasos, que normalmente son de color blanquecino.
Esta coloración puede afectar a todos los vasos o sólo a parte de ellos.
- Rizoma: los mismos síntomas que se aprecian
en el falso tallo se extienden por el rizoma o “ñame”. Se suelen presentar una
serie de estrías necróticas, oscuras o azuladas, sobre fondo blanco (“Veta o
vena negra”), o sobre descomposición secundaria amarillenta (“Veta o vena
amarilla”). Es frecuente en plantas con ataque inicial que la necrosis no
afecte al rizoma, aunque esté extendida en peciolos y falso tallo.
- Racimo o piña: nunca se han observado lesiones en
piña. Las plantas afectadas producen “piñas” con retraso o no llegan a
producirla. En todo caso, los plátanos no llenan normalmente, denominándose
plátanos “habichuelados”. No se presentan pudriciones en la fruta ocasionadas
por ataque de este hongo. En general, las “piñas” producidas por plantas
enfermas son más pequeñas de lo normal, y por tanto de menor peso.
- Raíces: no hay diferencias definidas entre
raíces sanas y raíces enfermas. Por término, medio su estado sanitario es
bueno, si los nematodos están bien controlados.
La enfermedad se transmite frecuentemente por “cabezas” o
“ñames” de plantas enfermas, con las que se plantan nuevas huertas o se
replantan otras en cultivo. Dentro de una parcela, la enfermedad se propaga de
una planta a otra por el suelo y a través de las raíces. La vía normal es que
el hongo penetre por las raicillas laterales, que están sobre las raíces más
viejas, y de éstas pase al rizoma. El hongo también puede penetrar por las
raíces muertas o heridas, de las cuales pasará al rizoma.
También se puede realizar la propagación con estiércoles
infectados por haber sido alimentado el ganado con plantas que contengan restos
de plantas enfermas.
Las condiciones favorables para el desarrollo de la
enfermedad son un exceso de humedad en el suelo, por cultivar en terrenos
fuertes o arcillosos con mal drenaje, que retienen mucho tiempo el exceso de
agua. Cuando no hay aireación, la infección se produce en las raíces sanas por
encontrar un exceso perjudicial de dióxido de carbono originado por la
respiración, y aunque la raíz principal está poco afectada, las raicillas
laterales enferman y quedan destruidas. Otro factor que juega un papel
importante es el pH del suelo, ya que los terrenos ácidos y pobres en calcio
reúnen condiciones adecuadas para el desarrollo del hongo.
Actualmente no se conoce un tratamiento curativo para este
tipo de enfermedad. Sin embargo, se puede luchar indirectamente para evitar su
desarrollo y propagación. Estas medidas de lucha deben ir encaminadas a
aumentar el vigor de la planta para darle una mayor resistencia frente a la
enfermedad y, por otra parte, crear en el suelo un ambiente desfavorable al
desarrollo del hongo. Se recomiendan las siguientes prácticas:
-Encalar los terrenos con pH ácidos y bajo contenido en
calcio en el momento oportuno y empleando de 1 000 a 2 000 kilos de cal
viva por fanega, como resultado de los análisis de tierra.
-Abonar racionalmente de acuerdo con los resultados de los
análisis efectuados, especialmente en hojas. Tener en cuenta que se debe
emplear adecuadamente la fertilización potásica, ya que el potasio es un
elemento que está relacionado con la mayor o menor resistencia de las plantas a
las enfermedades. Cualquier causa que limite la absorción de este elemento por
la planta, como puede ser un exceso de sodio en el suelo, o una aireación
deficiente del mismo, favorecerá el ataque de la enfermedad.
-Evitar los riegos copiosos, estableciendo además turnos
más cortos de riego.
-En las parcelas donde la enfermedad se ha generalizado, se aconseja cortar la
planta enferma y aprovechar los hijos sanos, eligiendo más adelante el mejor de
ellos.
-También es aconsejable, aunque no del todo necesario, desinfectar los hoyos
donde había plantas enfermas y los útiles de trabajo.
-Emplear siempre planta sana en las nuevas plantaciones y en los replantes.
-Debe evitarse el empleo de aguas salinas y plantar en suelos salinos,
arcillosos, con mal drenaje, mala permeabilidad y poco profundos.
9.2.2. Ahongado del plátano o “punta
de cigarro”.
Está causado por el hongo Verticillium o Stachyllidium
theobromae, que produce una necrosis en la punta de los plátanos
que se asemeja a la ceniza de un puro. Se evita mediante desflorillado, que es la
operación de cortar los pistilos de las flores, aproximadamente a los doce o
quince días de nacer la piña. Un buen control del hongo se consigue con
pulverizaciones dirigidas al racimo con alguno de los productos siguientes:
-Tiabendazol 60 %, a 150 g · hL-1.
9.2.3. Deightoniella torulosa.
En los últimos años han aparecido ataques de este hongo en
los frutos, que provocan el desarrollo de unas manchas de un color verde oscuro
de aspecto aceitoso, de unos 4
mm de diámetro que poseen en su centro una puntuación
similar a una picadura de insecto. Este ataque, por tanto, no debe confundirse
con el ataque del trips o araña roja, cosa que sucede frecuentemente. Los
frutos jóvenes, de diez a treinta días, son más susceptibles al hongo que los
que tienen de setenta a cien días. El desarrollo de la enfermedad se ve
favorecido por un drenaje deficiente, un marco de plantación muy estrecho y un
inadecuado control de las malas hierbas. Para su control se recomiendan
pulverizaciones con compuestos de cobre o Maneb, a la dosis de 300 g · hL-1 de agua.
9.2.4. Enfermedad de moko (Pseudomonas
solanacearum).
Se trata de una marchitez bacteriana del plátano que está
tomando cada vez más incidencia en todo el área del Caribe. Los frutos
infectados con esta enfermedad tienen la pulpa podrida y los tejidos vasculares
decolorados. Esta enfermedad se distribuye en la plantación por las
herramientas de trabajo infectadas, por tanto se recomienda una desinfección de
las mismas con una solución de fenol al 15%. Se recomienda la pulverización de
aceites minerales después del corte de los rizomas expuestos.
10. RECOLECCIÓN.
La duración de la plantación es de 6 a 15 años, dependiendo de las
condiciones ambientales y de los cuidados del cultivo. La plantita que se
colocó sobre el terreno de asiento da únicamente frutos imperfectos y los
mejores frutos se obtienen de los vástagos nacidos de su pie, que fructifican a
los nueve meses de la plantación. Los frutos se pueden recolectar todo el año y
son más o menos abundantes según la estación.
Se cortan cuando han alcanzado su completo desarrollo y
cuando empiezan a amarillear y los respectivos ángulos longitudinales han
adquirido cierta convexidad. Pero con frecuencia, y especialmente en invierno,
se anticipa la recolección y se dejan madurar los frutos suspendiéndolos en un
local cerrado, seco y cálido, conservado en la oscuridad. Apenas recogido el
fruto, se corta la planta por el pie, dejando los vástagos en la base. Éstos,
convenientemente aclarados, fructifican pasados cuatro meses, de modo que en un
año se pueden hacer tres recolecciones.
En las plantas jóvenes se dejan solamente dos vástagos
para tener regímenes muy cargados de fruto y luego, todos los demás años, se
dejan cuatro vástagos como máximo, siempre teniendo en cuenta la fertilidad del
suelo.
La cantidad de plátanos que se puede cosechar anualmente
por hectárea depende del número de chupones fructificantes que se dejan en cada
cepa. Un buen rendimiento anual es más o menos de 300 a 350 racimos, pesando
cada uno un promedio de 30 a
45 kg .
Los productores de la región tropical húmeda emplean
cintas de distintos colores en los racimos para controlar el momento de la
cosecha, sino se utilizan, se deben considerar para el corte, aquellos racimos
con dedos que den el calibre adecuado según el lugar de destino. Para la
cosecha del racimo se hace un corte en el pseudotallo en forma de cruz que
permita que el racimo por su propio peso doble el pseodotallo y se pueda
sujetar antes de que llegue al suelo. El lado cortado del pinzote se pone hacia
atrás sobre la espalda para evitar que los dedos se manchen con el látex que se
desprende del corte. Se colocan sobre una superficie acolchada por hojas para
que los dedos no se maltraten y se pondrán hojas sobre el racimo para evitar la
quemadura solares.
11. COMERCIALIZACIÓN.
El envasado se realiza en cajas de cartón, de tipo
telescópico, con un peso aproximado de 12 kg o en platós de 15 kg (este tipo se reserva
para la categoría extra).
Se clasifican en tres categorías, extra, primer y segunda,
según la normativa europea para el plátano. Los plátanos clasificados en la
categoría "Extra" son de calidad superior, los dedos no deben
presentar defectos, a excepción de muy ligeras alteraciones superficiales que no
sobrepasen en total 1 cm3 de la superficie del dedo.
El transporte de la fruta se realiza en container
refrigerados autónomos, con una temperatura aproximada de 14ºC .
Si la producción se destina a los mercados europeos, por
ejemplo los frutos de Gros Michel se deben embarcar desde los trópicos
americanos cuando estén las 2/3 partes de su tamaño maduro, con las costillas
bien visibles. Si su destino es EE.UU los frutos pueden estar casi redondos.
Los dedos seleccionados para exportación se acomodan en
una caja adecuada, usando un plástico protector y tapándola adecuadamente, el
peso de la caja depende de su destino final.
12. CALIDAD.
Los plátanos de todas las categorías deben presentar las siguientes características:
- Verdes, sin madurar.
- Enteros.
- Consistentes.
- Sanos, se excluirán los productos atacados por podredumbres o alteraciones que los hagan impropios para el consumo.
- Limpios, exentos de materias extrañas visibles.
- Exentos de daños producidos por parásitos.
- Con el pedúnculo intacto, sin pliegues ni ataques fúngicos y sin desecar.
- Desprovistos de restos florales.
- Exentos de deformaciones y sin curvaturas anormales de los dedos.
- Exentos de magulladuras.
- Exentos de daños causados por temperaturas bajas.
- Exentos de humedad exterior anormal.
- Exentos de olores o sabores extraños.
Además las manos y manojos deben:
- Soportar el transporte y manipulación.
- Llegar en estado satisfactorio al lugar de destino a fin de alcanzar un grado de madurez apropiado tras la maduración.
13. VALOR NUTRICIONAL.
El plátano maduro es un alimento muy digestivo, pues
favorece la secreción de jugos gástricos, por tanto es empleada en las dietas
de personas afectadas por trastornos intestinales y en la de niños de corta
edad. Tiene un elevado valor energético (1,1-2,7 kcal/100 g), siendo una
importante fuente de vitaminas B y C, tanto como el tomate o la
naranja. Numerosas son las sales minerales que contiene, entre ellas las
de hierro, fósforo, potasio y calcio.



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